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No sientas vergüenza y consúltanos: tu problema tiene solución

La sexualidad es un ámbito muy importante de nuestras vidas. Sin embargo, en nuestra cultura muchas veces ha sido reprimida, ha sido tema tabú y ha tenido asociados sentimientos de culpa y malestar.

La cultura tiene efectos distintos en cada sujeto, y sin querer entrar a generalizar demasiado, los efectos en mujeres y hombres han sido distintos.

En el caso de la mujer, la historia la ha considerado como alguien carente de deseo sexual y que, más que satisfacer su propio deseo, debe satisfacer el deseo de su pareja sexual. Por esto, muchas veces están asociados sentimientos de culpa que pueden llevar a no disfrutar de las relaciones sexuales o incluso a que sean dolorosas o a no sentir deseos sexuales.

Los hombres también sufren por estos cánones impuestos socialmente. Si bien a ellos se les ‘permite’ disfrutar, se les puede exigir que tengan más deseo del que en realidad tienen, y en general que sean quienes lleven la iniciativa: en resumen, que muestren su ‘potencia’.

En muchos casos, esto produce la incapacidad de tener relaciones sexuales o sentimientos de ansiedad que conllevan a disfunciones como la eyaculación precoz.

En cualquier caso, no se debe generalizar: las dificultades sexuales en cada persona pueden deberse a causas muy distintas.

¿Tengo un problema sexual?

Las dificultades en el plano sexual son muy variadas, pero en muchos casos están implicados los siguientes problemas o situaciones:

-Incapacidad para relajarse.

-Miedo a tener relaciones y/o contacto físico.

-Ausencia de placer y/o sensaciones dolorosas.

-Dificultad para llegar al orgasmo.

¿Por qué tengo un problema sexual?

Las causas, como ya hemos dicho, pueden ser muy distintas en cada persona, y en general el malestar respecto a la sexualidad no tiene una causa directa o solo una causa.

Siempre es importante descartar que no exista una patología orgánica que esté llevando a esta situación (problemas hormonales, infecciones, fármacos, anticonceptivos dependiendo de cada mujer, etc.)

En cuanto a las causas no orgánicas, destacan las siguientes:

-Educación sexual represiva o ausente.

-Relaciones sexuales poco satisfactorias en el pasado.

-Situaciones traumáticas en relación con lo sexual.

-Malestar con el propio cuerpo.

-Miedo a no satisfacer a la otra persona/obsesión por satisfacer al otro.

-Problemas en la pareja en el caso de que exista/falta de comunicación de deseos o gustos sexuales.

Problemas sexuales más habituales

Vaginismo

Se trata de la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que rodean la vagina, que provoca el cierre parcial o total de la misma, lo cual genera dolor e imposibilita la penetración.

Dispaurenia (o coito doloroso)

Dolor genital antes, durante y/o después de la relación sexual. Puede variar de una molestia fuerte a un dolor agudo, y no tiene que ver solamente con la falta de lubricación.

Anorgasmia

Es la incapacidad o dificultad para llegar al orgasmo, aunque se alcance un nivel de excitación alto. Es posible que se tuvieran orgasmos antes, pero que se haya dejado de alcanzar por diferentes motivos, o que nunca se hayan tenido.

Eyaculación precoz/eyaculación retardada

La eyaculación precoz es un problema sexual masculino que consiste en la dificultad para ejercer un control sobre la eyaculación. Puede ser más o menos precoz en la relación, pero en todos los casos existe una falta de control por parte de la persona.

Eyaculación retardada: incapacidad o dificultad del hombre para eyacular, en la relación sexual o mediante la estimulación manual. En algunos casos el hombre consigue eyacular, pero no es lo habitual.

Disfunción eréctil/impotencia

Trastorno que consiste en la dificultad o incapacidad para mantener una erección en la relación sexual. Es mucho más habitual de lo que se piensa, debido a las dificultades por parte de los hombres para pedir ayuda cuando les ocurre.

Falta de deseo sexual (deseo sexual hipoactivo)

Siendo más frecuente en la mujer, es una dificultad que se da en mujeres y hombres. Se trata de la dificultad de sentir excitación y sensación consecuente de placer (disminución de fantasías sexuales y pensamientos relativos al sexo) y dificultad para obtener una respuesta a la excitación (falta de lubricación, de erección…)

Aversión al sexo o fobias sexuales

Rechazo, repulsión, asco o temor a situaciones de tipo sexual. Se suele responder mediante la evitación de contacto sexual e incluso de todo aquello que puede llevar a un contacto sexual.

Adicción al sexo

Hablamos de adicción cuando el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente y conlleva conductas de carácter compulsivo; la búsqueda de satisfacción ocupa gran parte del día, con consecuencias negativas para el sujeto.

Parafilias

La excitación se encuentra en objetos o situaciones que no son actos sexuales en sí mismos, ni tienen por qué tener relación con lo que habitualmente se considera sexual o excitante. Las más comunes son: exhibicionismo, fetichismo, voyeurismo, etc. En estos casos, en Prisma Psicología trabajamos con aquellas personas que las vivan de una manera que les genere malestar.

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Si te encuentras en alguna de estas situaciones, no sientas vergüenza y consúltanos. Son problemas habituales y la psicoterapia puede ayudarte a superarlo.

Nuestra primera consulta es gratuita, pide cita: 645 35 78 13

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